Adviento 2025

Palabras de nuestro párroco Patxi Aizpitarte, deseándonos una Buena Espera:

El 23 de noviembre terminaremos el actual año litúrgico con la festividad de Jesucristo, Rey del Universo de la historia, y el 30 comenzaremos un nuevo año con el tiempo litúrgico de Adviento. Un tiempo significativo de espera y esperanza en la vida de los creyentes.

La palabra “Adviento” procede del latín “adventus” y viene a significar “venida” o “llegada”. Un tiempo propicio, pues, para preparar la fiesta del nacimiento de Jesús, nuestro Salvador, revisando nuestra vida, ver las dificultades que tenemos para vivir más evangélicamente, avivar nuestra esperanza en Dios, celebrar su perdón y mostrarnos cercanos y solidarios con los más desfavorecidos.  

El Adviento es presentado como un camino o itinerario que realizamos a lo largo de las cuatro semanas previas a la Navidad, con las paradas y momentos para fortalecernos que nos ofrecen los cuatro domingos correspondientes. A lo largo del camino vamos repitiendo esta antigua petición: “¡Ven, Señor Jesús!”

La liturgia dominical es un estímulo y alimento para ese camino. A través de ella podemos encontrarnos con los personajes propios del Adviento, animándonos con sus testimonios y llamadas: el profeta Isaías, el profeta de la esperanza inquebrantable; Juan Bautista, el  precursor y preparador de los caminos al Señor; y María y José de Nazaret, portadora y custodio de Jesús, el “Emmanuel” o “Dios con nosotros”.

Los símbolos nos ayudan a celebrar mejor y en cuanto a los signos característicos del Adviento, son conocidos en el universo cristiano:

  • La corona de Adviento: las cuatro velas que se van encendiendo domingo tras domingo, además de indicarnos en qué tramo del camino estamos, tratan de ir creando en nosotros una actitud de espera mientras vamos acercándonos a la Navidad, fiesta de la luz y la vida. En Cristo, “el pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran luz”. Esta corona se coloca desde hace unos años en la mayoría de nuestras iglesias, pero puede colocarse también en nuestros hogares, en los locales de catequesis o en las escuelas de inspiración cristiana.
  • El calendario de Adviento: un signo que puede ser un elemento educativo en la educación religiosa de los niños. Mientras vamos señalando y contando los días del camino de Adviento, suscitamos la espera en ellos y podemos prepararlos para la celebración del nacimiento de Jesús.
  • El árbol de Navidad: un elemento apreciado y que puede verse en tantos lugares: calles, comercios, casas o iglesias. Aunque la tradición provenga del norte de Europa ha arraigado entre nosotros y a través de sus hojas perennes nos evoca el amor incondicional y permanente de Dios.
  • El Belén navideño: centrado en el portal, donde contemplamos a María, a José y al Niño en el centro. Montar juntos el Belén en familia es una sencilla experiencia que queda grabada en el recuerdo y el corazón de los niños. Contemplarlo en nuestras iglesias nos lleva a meditar sobre el Misterio que la escena encierra. El papa Francisco nos regaló una bella Carta sobre su significado donde dice: “El hermoso signo del pesebre, tan estimado por el pueblo cristiano, causa siempre asombro y admiración. La representación del acontecimiento del nacimiento de Jesús equivale a anunciar el misterio de la encarnación del Hijo de Dios con sencillez y alegría. El belén, en efecto, es como un Evangelio vivo, que surge de las páginas de la Sagrada Escritura. La contemplación de la escena de la Navidad, nos invita a ponernos espiritualmente en camino, atraídos por la humildad de Aquel que se ha hecho hombre para encontrar a cada hombre y mujer. Y descubrimos que Él nos ama hasta el punto de unirse a nosotros, para que también nosotros podamos unirnos a Él”.

ABENDUALDIA

Berrionaren berri emaile, agur, zuri, Abendua;
esperantzaren atari zara, iraupen luzez ondua;
betiraunera begira jartzen diguzu adimendua,
kunpltu ziren hortan baitzara kunplikizun-agindua.
Berrionaren emaile, agur, zuei Abendua!

Etengabeko Abendu baten, horrelaxe bizi gara
Jaungoikoaren erreinua noiz osotuko den hartara;
espero eta nahi genuena jadanik etorri bada,
Bere legamiz mundu guztia behar du ondu eta para.
Etengabeko Abendu baten, horrelaxe biz gara.