Reflexión ante la próxima Cuaresma de nuestro párroco Patxi Aizpitarte
Finalizados los días propios de Carnaval, el próximo 18 de febrero daremos comienzo a la Cuaresma de este año con la celebración del Miércoles de Ceniza. En el momento de la imposición de la ceniza se nos invitará a realizar un esfuerzo de conversión a lo largo del itinerario cuaresmal y a creer y practicar con mayor vitalidad el Evangelio.
No es un tiempo cerrado en sí mismo, sino abierto a la Pascua. Este es el reto de los próximos cuarenta días para los cristianos y cristianas: prepararnos personal y comunitariamente para la celebración de los misterios pascuales. Lo expresa con acierto el prefacio del primer domingo de Cuaresma: “Concedes a tus hijos anhelar, año tras año, la celebración de la Pascua, con alegría y conversión de corazón. Para que, dedicados con mayor entrega a la oración y al servicio de los hermanos, lleguemos a ser con mayor plenitud hijos tuyos con la celebración de los sacramentos que nos dan nueva vida”.
Gainean dugu aurtengo Garizuma aldia. Otsailaren 18an hasiko dugu Hausterre Egunekoelizkizunarekin eta hautsaren ezaugarriarekin. Esanguratsuak bihurtzen dira hautsa ezartzean esango zaizkigun hitzak: “bihotz berritu zaitez eta sinetsi Berri Ona”. Ebanjelioan judutar tradiziotik datozkigun eta Jesusek bereak egin zituen hiru praktika hauek gauzatzera dei egingo zaigu: limosna, otoitza eta baraua. Eta guzti hau helburu garrantzitsu batekin: Kristorekin bat egitea, Haren sentimendu, pentsakizun eta bizi-estiloa geurea eginez.
A veces tendemos a confundir medios con fines, pero conviene distinguirlos, priorizando los fines y valorando los medios. Es verdad que en el Evangelio del Miércoles de Ceniza (Mateo 6, 1-6; 16-18) se nos invita a practicar la limosna, la oración y el ayuno, pero estos están al nivel de los medios. El objetivo final buscado es configurarnos más hondamente con Cristo, haciendo nuestros su mensaje, actuación y estilo de vida. Esto es lo que expresa la oración inicial o colecta del primer domingo cuaresmal: “Al celebrar un año más la santa Cuaresma, concédenos, Padre, avanzar en la inteligencia del misterio de Cristo y vivirlo en su plenitud”.
Desde aquí vivimos las tres prácticas cuaresmales que nos llegan del mundo judío y que Jesús hizo suyas:
La limosna: compartiendo lo que somos y tenemos con quienes necesiten de nosotros (regalando tiempo, echando una mano en alguna tarea concreta,ayudando a los más desfavorecidos, acercándonos a quien sufre una soledad no deseada o conversando con alguien que vive el peso de la vejez…).
La oración: viviendo con mayor intensidad personal la relación con Dios y participando en la plegaria de la comunidad (buscando momentos para el silencio y la oración, meditando el Evangelio del día, realizando algún retiro…).
El ayuno: revisando nuestro hombre-mujer interior, nuestras inclinaciones a la envidia, a la maledicencia, al conflicto, al rencor, a la notoriedad.., y ayunando de todo ello, tratando de ser más libres y auténticos.
La Cuaresma cuenta con cinco domingos, más el domingo de Pasión o de Ramos, que este año celebraremos el 29 de marzo. Teniendo en cuenta el Evangelio, la lectura clave de nuestras Eucaristías, podríamos señalar que:

Los dos primeros domingos nos presentan el esfuerzo de Jesús, en oración y ayuno, en el desierto para superar toda tentación y prepararse antes de iniciar su anuncio de la Buena Nueva; y, a continuación, su Transfiguración, como experiencia privilegiada hecha por los discípulos mas íntimos -Pedro, Santiago y Juan- de su condiciona divina, con la decisiva indicación del Padre: “este es mi Hijo amado: escuchadle”.
Los domingos tercero, cuarto y quinto tratan de conducirnos hacia la comunión con Jesús. Son textos del evangelio de Juan que nos presentan el encuentro de Jesús con una mujer samaritana junto al pozo de Sicar, ante la cual se nos revela como fuente de agua viva, capaz de saciar nuestra sed y expectativas más profundas; del encuentro salvador con un ciego, convirtiéndose para él y cada uno de nosotros en verdadera luz, en un modo de mirar la vida y ver los acontecimientos de nuestra existencia desde una perspectiva nueva; y, por fin, el encuentro vivificador de Jesús con su amigo Lázaro ya difunto. Jesús, su Buena Nueva, es agua que da vida, es luz que guía, es resurrección más allá de cualquier muerte.

Desde el Domingo de Ramos domina ya la rememoración de la Pasión del Señor. Son días donde se nos ofrece la ocasión de contemplar cómo vivió, sufrió, amó Jesús en sus últimos días. Nos abren y preparan así, para la celebración del Triduo Pascual.
Garizuma aldia garai egokia bihurtzen zaigu Eukaristia igandez-igande leialki ospatzeko: Ebanjelioko Jesusen tentaldiak, Haren Antzaldaketa, Samariar emakumearekin, gizon itsuarekin eta Lazaro zenduarekin izandako elkarketaren pasarteak ur bizi, argi berri eta amaitzen ez den biziaren iturri bihur dakizkiguke.
Honekin batean, merezi du Barkamenaren eta Adiskidetzearen sakramentua ospatzea. Gure parrokian martxoaren 31ean, asteartea, ospatuko dugu arratsaldeko 19:00etan eta elkarte giroan.
La Cuaresma es uno de los tiempos litúrgicos fuertes en la vida de los cristianos, donde somos invitados a participar asiduamente en la celebración de la Eucaristía. Y junto a la celebración dominical y comunitaria de la Eucaristía, es también un tiempo propicio para acercarnos al sacramento del Perdón o la Reconciliación, como un encuentro cordial y regenerador con el Padre de bondad. En nuestra parroquia lo celebraremos en un clima comunitario el día 31 de marzo, martes, a las 19:00 h. de la tarde.