Mariaren Bihotza Abesbatza organiza cada año este ciclo en honor y recuerdo de su fundador, Antxon Sierra Valgañón. El pasado 31 de mayo se cumplieron 23 años de su fallecimiento.
El padre Sierra nació en Villarejo (La Rioja) el 4 de mayo de 1926. Ingresó en el Seminario de Santo Domingo de la Calzada en 1938 y fue ordenado sacerdote en 1951. En 1953 fue destinado como profesor al Colegio Corazón de María de los Misioneros Claretianos de Donostia. Ese mismo año fundó el coro y la escolanía, de los que fue director hasta su fallecimiento.
A lo largo de su trayectoria participó en numerosos certámenes y festivales internacionales de música religiosa. En reconocimiento a su labor, recibió en 1992 la Medalla al Mérito Ciudadano de Donostia. Fue, sin duda, una gran persona y un gran músico.
Dentro del ciclo de este año hemos podido disfrutar de tres conciertos:
El primero estuvo a cargo de LARTAUN Abesbatza, de Oiartzun, coro mixto fundado en 1964 por Jon Oñatibia y dirigido desde 2009 por Maddalen Dorronsoro.
El segundo concierto fue ofrecido por KANTAKA Abesbatza, bajo la dirección de Javier Alberdi.
Para cerrar el ciclo actuaron los propios organizadores, MARIAREN BIHOTZA Abesbatza y EMEBE Txiki.
LARTAUN Abesbatza presentó un programa muy variado, con música religiosa, romántica y festiva de compositores de distintas nacionalidades, entre ellos Román Hurko, Joseph Rheinberger y Xabier Sarasola.

El concierto tuvo una duración aproximada de sesenta minutos. Ante los aplausos de un público no muy numeroso, pero entusiasmado por la calidad demostrada, el coro ofreció dos obras más como propina. Tanto la formación como los solistas Maiana Belaunzaran y Martin Otazo recibieron una cálida ovación.
El segundo concierto, KANTAKA Abesbatza, comenzó con diversas piezas religiosas de autores como Aita Madina, Duruflé y Jenkins, en las que se pudo apreciar un excelente empaste de voces y una interpretación delicada y cuidada.
El programa continuó con una obra renacentista de Jacob Arcadelt y una original versión de «Amazing Grace», realizada por la estadounidense Jean Anne Shafferman sobre el célebre Canon de Pachelbel, resuelta con acierto por el director.

Posteriormente se rindió homenaje a la música argentina con dos obras: «Se equivocó la paloma» y el tango «El día que me quieras». El concierto llegó a su tramo final con dos composiciones vascas de Josu Elberdin y Xabier Sarasola.
Tanto el coro como su acompañante al piano fueron largamente aplaudidos por el centenar de asistentes.
Para cerrar el ciclo «Antton Sierra Oroituz» de este año, los organizadores, MARIAREN BIHOTZA Abesbatza, ofrecieron al público tres momentos bien diferenciados.
La primera actuación corrió a cargo de EMEBE Txikia, grupo formado por unos quince niños y niñas de entre seis y ocho años. Iniciaron el concierto interpretando cuatro breves obras, acompañados por un grupo de seis jóvenes instrumentistas y siguiendo con entusiasmo las indicaciones de su directora, Edurne Loyarte.


A continuación, los mayores tomaron el relevo junto al órgano Walcker, que lució en todo su esplendor acompañando las cuatro obras religiosas del programa. Seguidamente, Gerardo Rifón interpretó «Trumpet Voluntary», obteniendo del instrumento toda la brillantez que permite su profundo conocimiento de los registros.
Tras este interludio, el coro, ya situado en las gradas del altar, recordó a Aita Donostia con dos de sus conocidas obras de inspiración folclórica, poniendo así el broche final al concierto.
Las cerca de doscientas personas asistentes aplaudieron con entusiasmo al término de la actuación, como ya habían hecho durante el concierto, reconociendo el excelente trabajo del coro y de su director, Alain Ayerdi. Como propina interpretaron «Agur Jesusen Ama».