Miércoles de ceniza

Con el Miércoles de Ceniza iniciamos el tiempo litúrgico de Cuaresma. Lo hacemos con la imposición de la ceniza en nuestras cabezas, un signo que nos recuerda la fragilidad de nuestra condición humana, la interdependencia e importancia del cuidarnos unos a otros y la necesidad de fortalecer nuestra vida creyente desde el espíritu evangélico. Al inicio del itinerario cuaresmal, somos, pues, invitados a una revisión de nuestro modo de pensar, de nuestras actitudes y criterios de comportamiento, tomando a Jesús y su Evangelio como referencia y modelo de vida.

Este año 2025, la Cuaresma viene marcada por la celebración del Jubileo Universal, convocado por el papa Francisco bajo el lema: “Peregrinos de Esperanza”. En un mundo agitado, confuso y conflictivo no es difícil encontrarnos con personas desanimadas, que miran el futuro con escepticismo y pesimismo, incluso con un cierto derrotismo. La Cuaresma puede ser, pues, un tiempo propicio para que caminemos del temor a la confianza, del desaliento a la serenidad, de la duda a la certeza, de la indiferencia al amor comprometido.

La esperanza cristiana está fundamentada en la certeza de que nada ni nadie podrá separarnos nunca del amor de Jesucristo. Así se lo recordaba el apóstol Pablo a los creyentes de Roma: “¿Quién podrá separarnos del amor de Cristo? ¿Las dificultades, los contratiempos, las angustias, los peligros…?” (Rm 8, 35-39). Esta esperanza que no cede ante las dificultades se fundamenta en la fe y se nutre de la caridad. Por otra parte, la esperanza nos invita a desarrollar una virtud estrechamente relacionada con ella: la paciencia, que nos hace más realistas, sin quererlo todo aquí y ahora, nos lleva a controlar nuestras prisas, nos protege ante el nerviosismo y la dispersión.

San Pablo recurre frecuentemente a la esperanza paciente para subrayar la importancia de la fidelidad, la perseverancia y la confianza de cara a la vida cristiana. Testimoniando que Dios es paciente con nosotros y la paciencia, en último término, es fruto de su Espíritu. Que la Cuaresma sea para todos ocasión de reavivar la esperanza.